lunes, 10 de marzo de 2014

Marrakech, "This way is closed"


Había pensado en no dedicarle una sola línea a Marrakech en el blog. No quería hacerlo porque lo que voy a decir no es especialmente positivo. Puede resultar extraño ya que, la ciudad más famosa de Marruecos, es un imán para hordas de turistas que llegan en vuelos low cost atraídos por el glamour de famosos que por allí se dejaron caer, por su fama para las compras, su animada vida nocturna, sus olores y colores varios que dicen despiertan los sentidos... en definitiva, para vivir una experiencia exótica y segura de fin de semana en el norte de África.

Marrakech - Djemaa El-Fna
Djemaa El-Fna, la torre del fondo es la Koutoubia, la hermana de la Giralda de Sevilla. Foto: Sergio Formoso

Después de llevar casi dos semanas entre medinas (Chefchaouen, Fez y Meknès), cuando salí de la estación de trenes de Marrakech y mientras iba en el taxi camino de su famosa plaza, Djemaa El-Fna, por amplias avenidas rectas llenas de árboles y banderas rojas, tuve la sensación de llegar a otro mundo un poco más desarrollado y cosmopolita. Me sentí aliviado. Necesitaba un pequeño descanso en un lugar que se asemejase más a la idea de mundo urbano a la que estoy acostumbrado, Marruecos a ratos me agostaba... Pero la ciudad no tardó en abofetearme y alejar de mi cabeza ideas tan estúpidas...

Marrakech
Una calle de la medina de Marrakech. Foto: Sergio Formoso

"My friend this way is closed" me cansé de oír esta frase una y otra vez en la medina de Marrakech. Algunos "amigos" trataban de reconducir mi camino sin rumbo y cuando no hacia caso, siempre, se inventaban que la calle estaba cortada o que había una mezquita. Alguno incluso trató de impedirme el paso físicamente agarrándome, una situación un poco violenta.

Situaciones violentas también las viví en Djemaa El-Fna, la plaza patrimonio de la humanidad, como una vez que hice una foto a un grupo de música a bastante distancia y les faltaron décimas de segundo para  pedirme dinero de manera poco agradable, acabé borrando la foto delante de uno de ellos que, por cierto, era muy mala. Otra vez un ancianito con un violín, al que no hice ninguna foto, me persiguió por media plaza, y otra el cantante de un grupo de música me pidió dinero nada más acercarme al corro de espectadores entorno a ellos, como no le di, todavía no habían empezado a tocar, me invito a largarme, ni siquiera había intentado hacer una foto o grabar con el móvil. Puede que sea su forma de salir adelante noche tras noche, pero es un tanto desagradable.

Para no sentirme mal con tanto despotricar voy a decir algo bueno. Simplemente pasear por la plaza y escuchar el sonido de las bandas de música, de los encantadores de serpientes, los adivinos, de los cientos de restaurantes de quita y pon y de toda la gente que hay allí metida pone los pelos de punta. Dadle al play del siguiente vídeo e imaginad el sonido de la plaza.




Además del sonido de Djemaa El-Fna  me gustaron más cosas. Por ejemplo, disfruté mucho con la ajetreada vida en la medina, no soy capaz de explicarme de donde sale tanta gente y como se mueven tan rápido. Al contrario que Fez, donde la medina es peatonal, en Marrakech, personas, bicis, motos, burros luchan por hacerse un hueco por el que pasar. 

Marrakech
Calle de la medina de Marrakech. Foto: Sergio Formoso

Había situaciones curiosas como cuando alguien estaba a punto de morir atropellado. Lejos de enfadarse, atropellador y casi atropellado que había salvado su vida en el último segundo, cruzaban sus miradas y a la vez sonreían... Un consejo, caminad recto que ellos ya te esquivan. 

Como soy un tío educado, o lo intento, cuando me cruzaba con alguien, una ancianita por ejemplo, le dejaba pasar, en ese momento media medina se me colaba y me sentía muy idiota. 

Marrakech
Atasco en la medina de Marrakech. Foto: Sergio Formoso

Mural de los hinchas de un equipo de fútbol en Marrakech
Mural de los hinchas de un equipo de fútbol. Foto: Sergio Formoso

El segundo día por la mañana, no tenía fuerzas para seguir luchando en la medina y me fui a la parte nueva de la ciudad. Iba buscando espacios abiertos, un poco de aire, mi ansiado relax cosmopolita, ni que decir que no lo encontré y acabé volviendo a la medina.

Marrakech
Publicidad vs. vida diaria. Foto: Sergio Formoso

Un palmera antena móvil en Marrakech
Soluciones ingeniosas, esta palmera es falsa, entre las palmas se esconden antena de telefonía. Foto Sergio Formoso

La siguiente foto son los jardines Menara. El estanque lo veréis en las postales como un lugar bellísimo, fake de alguien que sabe usar el Photoshop. En realidad está sucio, muy sucio.

Marrakech - Menara Gardens
Estanque de los jardines  Menara. Foto: Sergio Formoso

Como suele ser habitual en mí, no entré en muchos sitios, por un lado prefiero pasear sin rumbo por las calles y, por otro, todavía no soy rico como para ir gastando en entradas aquí y allá. Pero si que entré en las tumbas saadíes y mereció la pena.

Marrakech
Tumbas saadíes. Foto Sergio Formoso

También merece la pena recorrer los zocos de la medina.  

Marrakech
Exposición de calzado en una tienda un bazar de Marrakech. Foto: Sergio Formoso

Entre Fez y Marrakech, yo me quedo con la primera. Su medina me parece mucho más espectacular y autentica, no hay tanto turista y la gente es más agradable. Durante mi camino por Marruecos encontré mucha gente que tenía una idea parecida a la mía, pero también gente a la que Marrakech le había encantado.

Los días que estuve allí rondó por mi cabeza la idea de volverme a casa, pero, al final, me decidí por hacer una excursión a lo "guiri" al desierto y en función de como me sintiese seguir adelante con mi plan de llegar a Sidi Ifni y volver tranquilamente por la costa o finalizar mi aventura marroquí. Afortunadamente me lo pasé en grande en el desierto, a pesar de un gran diarrea que tuve, y la segunda parte del viaje fue mucho mejor. En fin, tendré que volver a Marrakech, nos daremos una segunda oportunidad a ver que pasa...

ALOJAMIENTO Me alojé en el hostel Rainbow, en una habitación de 8 camas por unos 6 € noche desayuno incluído. Se trata de un riad, si por riad entendemos una casa de la medina con un patio central y habitaciones alrededor de éste. Es fácil de encontrar, detalle importante, muy animado, organizan cenas con comida tradicional, tiene música moderna que por supuesto bajan cuando desde las mezquitas llaman a la oración. Le daría un 7 sobre 10. Allí reserve la excursión "guiri" al desierto.

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Si te interesa información historia sobre Marrakech puedes visitar el blog Viajar por Marruecos.

lunes, 3 de marzo de 2014

La ciudad romana de Volúbilis en ruinas


Siguiendo los consejos de la guía Lonely Planet, fui hasta Volúbilis a pie desde Mulay Idris. Apenas 4 kilómetros entre olivos recorriendo una carretera desierta por la que solo pasaban Mercedes voladores.

Mulay Idris, Volúbilis, Mercedes
Mulay Idris se desparrama por una colina al fondo como si fuese un plato de cuscús.
Un mercedes vuela por la carretera hacia Volúbilis. Foto: Sergio Formoso

Dicen que Volúbilis es el yacimiento arqueológico mejor conservado del norte de África. Se trata de las ruinas de una ciudad fundada por los cartagineses en el siglo III antes de Cristo, ocupada después por los romanos, luego por los musulmanes y finalmente abandonada. Desde 1997 es patrimonio de la humanidad.

Volubilis
Ruinas de Volúbilis: Foto Sergio Formoso

Entrar en Volúbilis cuesta 20 dirhams (1,8 € aprox.), pero me colé. No era mi intención. Simplemente seguí la carretera hacia las ruinas, rodeé el museo buscando la entrada y cuando me di cuenta, estaba dentro. Reconozco que después del incidente en Mulay Idris no me siento culpable, recuperé parte de lo pagado al viejo(lobo).

Volúbilis - II
Decumanus Maximus, la calle principal. Foto: Sergio Formoso

Volúbilis - I
Decumanus Maximus, la calle principal. Foto: Sergio Formoso

Como en todo Marruecos, en Volúbilis también se puede contratar un guía para que te enseñe el yacimiento. Personalmente no me gustan porque te llevan donde quieren y te quitan libertad. Así que, como otras veces, confié en mi guía de viajes, pero al rato me di cuenta de que había fallos de localización y no encontraba casi nada. Donde decía que había tal mosaico estaba otro y tenía que buscar las descripciones para adivinar cual era en realidad.

Volubilis
Este mosaico es sobre las 12 pruebas de Hércules. Foto: Sergio Formoso
Volubilis
Las ninfas tomando el baño es de los más bellos mosaicos de Volúbilis. Foto: Sergio Formoso
Volubilis
Basílica. Foto: Sergio Formoso

Volúbilis estuvo habitada hasta el siglo XVIII. Entre Muley Ismail, que decidió desmantelarla para, con sus piedras, levantar su nueva capital, Meknès, y el terremoto de 1755, el mismo que destruyo Lisboa, se cerraron casi dos mil años de ocupación. Teniendo esto en cuenta, me pregunto hasta que punto es cierto que lo que ves pertenezca a una ciudad romana.

Volubilis - Arco de Caracalla
Arco del triunfo, año 217, construido en honor del emperados Caracala y su madre. Foto: Sergio Formoso

Pasé un buen rato recorriendo calles, oyendo furtivamente algunas explicaciones que un guía daba a unos turistas y buscando mosaicos mientras esperaba el atardecer, la mejor hora para hacer fotos en Volúbilis.

Volubilis
Foto: Sergio Formoso
Volubilis
Puesta de Sol en la basílica de Volúbilis. Foto: Sergio Formoso

Cuando anocheció me decidí a volver, pero, sorpresa, no había taxis para salir de allí en el aparcamiento. Abatido y resignado ante la idea de deshacer los 4 kilómetros de camino hasta Mulay Idris  -en ese momento me encontraba mal de salud- me compré un par de botellas de agua y comencé a caminar. Por suerte, apareció un ángel de la guarda, el señor de la tienda de recuerdos, que me acompaño hasta el cruce por donde pasaban los grand taxi con dirección a Mulay Idris desde otro pueblo cercano.

En Mulay Idris todavía me quedaba la última situación graciosa del día. Una de los siete apretujados ocupantes del grand taxi a Meknès era como mi abuela gallega en versión marroquí. La buena mujer hizo como hace la madre de mi madre, hablar con el primero que pilló en su idioma, lo entienda o no. Me hizo sonreír.

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miércoles, 15 de enero de 2014

El viejo(lobo) de Mulay Idris


En mi primera visita a Marruecos, en 2005, un guía local nos dijo en una azotea "es como un plato de cuscús". El buen hombre comparaba la caótica vista de los tejados de una medina con el granulado plato. Desde entonces, cada vez que subo a un alto para disfrutar una vista sobre una ciudad, creo ver platos de cuscús. La imagen de la medina de Mulay Idris amontonada sobre una colina, es la de un plato de cuscús de verduras.

Mulay Idris
Vista de la medina de Mulay Idris desde el mirador de la "Petite Terrase". Foto: Sergio Formoso

El segundo día en Meknès hice una excursión a Mulay Idris y a las ruinas romanas de Volúbilis. Fui en grand taxi. La parada se encuentra junto al Institut Français de Meknès en la parte nueva. Se puede contratar un viaje ida y vuelta a Volúbilis o, como yo, ir a Mulay Idris, por 10 dirhams, y allí decidir que haces de tu vida.

La pequeña localidad de Mulay Idris no llega a 20.000 habitantes y está a unos 25 kilómetros de Meknès. Su nombre se lo debe a Idris I, uno de los personajes más venerados en Marruecos. Entre los méritos de este señor, que en el siglo VIII tubo que huir de La Meca porque estaba perseguido por el califato abasí de Bagdad, están; ser el ideólogo de Fez como gran capital, fundar la dinastía idrisí o llevar el Islam por esa parte de África. Los tejados verdes de la foto superior son su mausoleo, sede, en el mes de agosto, de la más importante peregrinación (moussem) del país.

Mulay Idris
Gente y más gente, cualquier ciudad o pueblo de Marruecos está lleno de gente. Foto: Sergio Formoso

Paseaba por la medina buscando un mirador, cuando, a la vuelta de una esquina, en la entrada a una mezquita un señor mayor se dirigió a mi. Muy amable, los primeros contactos son así siempre, me invitó a hacer una foto del interior sin cruzar la puerta. En Marruecos los no musulmanes no pueden entrar en las mezquitas, salvo alguna excepción. Comenzamos a charlar y, ¡oh no! Ya iba detrás de él a donde quería. Me dejé llevar, era un señor mayor, con gorra y una sudadera, que se preocupaba de que ninguna moto me atropellase mientras me iba contando cosas sobre la ciudad. Me llevó a la petite terrasse, el mirador que iba buscando antes de cruzarme con él y desde donde hice la primera foto de esta entrada, se lo agradezco... Siguiendo la ruta, que seguro que hacía varias veces al día con otros turistas, dimos con el único minarete cilíndrico de Marruecos (siguiente foto) una rareza arquitectónica.

Mulay Idris
Una rareza arquitectónica, el único minarete cilíndrico de Marruecos. Foto: Sergio Formoso

Me habló de lo importante que era el Islam en Mulay Idris. Allí no había alcohol, ni drogas, ni piscinas. Le hice repetir varias veces lo de las piscinas porque, sinceramente, no lo asociaba a algo en contra de la religión del Mahoma. Otra cosa que me dijo es que a la ciudad la conocen como La Meca de los pobres, porque si peregrinas cinco veces durante el moussem equivale a ir a la mismísima La Meca. Ésto lo he leído en la guía Lonely Planet, en algunos blogs y creo que también me lo dijo mi "guía" de Meknès. Pero sin embargo una amiga marroquí me ha dicho que es mentira. 

Llevaríamos una media hora cuando el señor mayor pensó que era el momento de finalizar el paseo. Se giró bruscamente hacia mi, su cara se transformo en la de un lobo hambriento y me pidió 10 €. Eso me pasaba por no cerrar precios antes, pero es que era un señor mayor... Miré en mi cartera, al ver su reacción me enfadé bastante, me pedía un precio exagerado, le dije que no le iba a dar ese dinero y creció su cabreo. Le hubiese dado 30 dirhams, sinceramente no creo que el paseo mereciese más, pero solo llevaba un billete de 50 (4,5 euros aprox.) Cuando vio que yo no cedía, cogió el dinero y se largó. Seguí paseando un rato por la medina antes de comer y me lo volví a encontrar "siendo amable" con un par de turistas de aspecto nórdico, tuve la tentación de decirle, ese viejo es un lobo.

Después de comer me largué a Volúbilis, iba un poco de mala leche, había vuelto a caer en las garras de un "guía". La guía Lonely Planet aseguraba que, si el tiempo era bueno, el paseo de 4 kilómetros hasta Volúbilis era una delicia. Bueno... exageran.

Mulay Idris
Camino hacía Volúbilis, según la guía Lonely Planet un agradable paseo. Foto: Sergio Formoso



ALOJAMIENTO Por lo visto, hasta hace algunos años, no se podía dormir en Mulay Idris sino eras musulmán debido a la importancia religiosa de esta ciudad. Ahora ya no hay problema, pero la infraestructura hotelera es discreta. Yo no dormí allí, fui desde Meknès en una excursión de de un día, así que no puedo opinar.

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lunes, 6 de enero de 2014

Mequínez AKA Meknès


Desde Fez, me fui a Meknès y lo hice en grand taxi. 

taxi fez meknes
Los grand taxi están adaptados para siete ocupantes, tres delante y cuatro detrás. Foto: Sergio Formoso

Había decidido ir en grand taxi a Meknès desde Fez y siempre me pongo nervioso cuando hago algo por primera vez. ¿Encontraría los taxis? ¿Me entendería con los taxistas? ¿Me timarían? ¿Acabaría en otro destino?

Los grand taxi con destino a Meknès tenían la parada en el aparcamiento de la estación principal de autobuses, a las afueras de la medina vieja. ¿Qué tenía que hacer? Había varías decenas de viejos Mercedes-Benz, tal vez, más de cien. Me sentía más perdido como un pulpo en un garaje. Tendré que preguntar, pensaba. Me daba miedo hacerlo, en mi cabeza, tenía la idea instalada de que todo el mundo en Marruecos se quería aprovechar de mí, pero no había otro remedio. No tuve que pensar mucho más, enseguida vinieron a preguntarme adónde quería ir. "Meknès medina" repetí como un loro hasta que me llevaron a un taxi hacia mi destino al que solo le faltaba un pasajero para salir, yo. Antes de subir pregunté por el precio, 22 dirhams, acepté. En el hostel Dar Rahba, mi alojamiento en Fez, me habían dicho que no pagase más de 20 (1,8 euros aprox.) en la guía de Lonely Planet decía que el viaje costaba 18.

El viaje entre las medinas de Fez y Meknès duró una hora. Iba en la parte trasera con tres personas más. No se puede decir que fuese cómodo. En la radio creo que recitaban el Corán. Con la manera de conducir que tienen, es lo más apropiado para estar cerca de Dios, sobre todo en adelantamientos con raya continua. Durante el trayecto, se bajó uno de los ocupantes y los pasajeros de la parte trasera pudimos, al fin, respirar. Pero al rato, una mujer, que ocupaba más espacio del que ocupa la media de las mujeres, se subió y me aplastó contra el compañero de la izquierda.

Meknes
Callejón de la medina de Meknès Foto: Sergio Formoso

Meknés tiene unos 700.000 habitantes (siempre que busco la población de una ciudad de Marruecos encuentro varias cifras, así que hago una media). Es una de las cuatro ciudades imperiales, junto con Fez, Marrakech y la actual capital del país, Rabat.

Su origen se lo debemos a la tribu bereber de los Mecnasa, no está muy claro si en el siglo IX o X. La ciudad pasó por momentos mejores y peores, hasta que en el siglo XVII Mulay Ismail, segundo monarca de la dinastía alauita, la convirtió en capital. Éste, como tantos otros gobernantes de la historia, quiso dejar su huella en la ciudad a base de construir. Durante su reinado se levataron 25 kilómetros de murallas con puertas monumentales como Bab El-Mansour, también se construyó un complejo palaciego inacabado y hasta su propio mausoleo. A su muerte, los descendientes trasladaron al capital a Fez y Meknès volvió a otra etapa oscura.

*Más información histórica y de calidad, en esta entrada del blog "Viajando por Marruecos" sobre Meknès

Meknes
Medina de Meknès. Foto: Sergio Formoso

El Sol se iluminaba unas calles mucho más amplias que las de la vieja medina de Fez. Caminaba tranquilo, nadie se fijaba en mi. Puede que por éso, cuando se acerco Monir con el típico "my friend,  how are you? english? french? spanish? Oh español, bienvenido" y una primera explicación sobre una puerta caí en sus garras. Y yo, que hasta aquel día me sentía orgulloso de haber resistido todos los intentos de "guía" por las medinas marroquíes (sin contar el incidente de Chaouen) me vi detrás de Monir.

Meknes
Una puerta de Meknès fue la excusa para que Monir comenzase su visita guiada por la medina. Foto: Sergio Formoso

Monir era un tipo simpático, de unos treinta y muchos, delgado, hablaba un poquito de inglés, un poquito de italiano, un poquito de español, ademas de francés y dariya, el árabe dialectal de Marruecos. Con la excusa de ver como unas mujeres preparaban cuscús y con una sonrisa amble en el rostro, me fue llevando de un sitio a otro. Me enseñó donde calientan el agua en un hamman, me explicó como distinguir si en una casa vivía una familia bereber o árabe en función de la decoración de la puerta de entrada, vimos una mezquita que había perdido su minarete durante unas lluvias. Monir caminaba a la velocidad del rayo. Nos cruzamos con un imán, al que me presentó, que creo que me bendijo. Me estaba entrando dolor de cabeza y estaba completamente desorientado. Llevaríamos tres cuartos de hora doblando esquinas, pasando una y otra vez por el mismo sitio, la siguiente visita siempre eran las mujeres del cuscús, pero nunca llegaba. Entramos en una zona más abierta de la medina, conecté el GPS del móvil y vi donde estaba. Llame a Monir. Tomé la iniciativa, le dije que hasta ahí habíamos llegado y le di 50 dirhams (unos 4,5 euros), que debió ser más que suficiente porque no protestó mucho. Nos despedimos como buenos amigos.

Meknes
Medina de Meknès. Foto: Sergio Formoso

Meknes cementerio graveyard mulsim musulmán
Cementerio a las afueras de la medina, caótico como casi todo en Marruecos . Foto: Sergio Formoso

Meknès tiene unos cuantos puntos de interés. El más conocido es la monumental puerta imperial, Bab El-Mansour, terminada por el hijo de Mulay Ismail. en 1732. Está en la plaza El-Hedim.

Meknes Bab El-Mansour
Bab El-Mansour, la puerta imperial más importante de Marruecos. Foto: Sergio Formoso

Me gustó mucho la plaza El-Hedim, que como comprobaría más adelante es una versión local de Djemaa El-Fna de Marrakech. Pero menos turística y mucho más amistosa.

Meknes
Juego de habilidad en la plaza El-Hedim, la versión local de Djemaa El-Fna. Foto: Sergio Fomoso

Meknes
Mercado callejero junto a la plaza El-Hedim. Foto: Sergio Formoso

Música en Meknes
Músicos en la plaza El-Hedim. Foto: Sergio Formoso

Doy la razón a los que dicen que Meknès es de las ciudades imperiales, la más modesta (de Rabat no opino porque no estuve). Está lejos del cosmopolitismo de Marrakech y de la súper poblada y frenética medina vieja de Fez. Por lo tanto si tienes pocos días en Marruecos es un lugar prescindible. Yo fui porque es una buena base para hacer una excursión de un día a las ruinas romanas de Volúbilis y Mulay Idris, a tiro de piedra de grand taxi.

*El nombre de Meknès en español es Mequínez, pero me parece tan feo que me niego a referirme a la ciudad por su nombre español.

ALOJAMIENTO Pase dos noches en Meknès alojado en el Hotel Maroc. Recomendado por un amigo y por la guía Lonely Planet. El precio fueron 100 dirhams por noche, habitación individual, baño exterior compartido. Sin desayuno. Es modesto, limpio, de aire muy retro, bien situado, fácil de encontrar, y económico. Opción muy recomendable para mochileros. Como cosa curiosa, nunca he dormido en una cama más dura.

EL GRAND TAXI es, tal vez, el medio de transporte entre ciudades más popular de Marruecos. Suelen ser grandes Mercedes con miles de kilómetros en sus motores y muchos remiendos exteriores e interiores. A algunos no les funciona el velocímetro, en otros no puedes bajar las ventanillas, suele hacer calor dentro y huelen a historia. Hacen rutas fijas, aunque también se pueden contratar para para otros usos. Su capacidad son siete personas, seis pasajeros y el conductor. Siempre llevan la radio puesta.

Para ir de Fez a Meknes, 1 hora de trayecto, hay tren, bus de CTM, buses de otras compañías y grand taxi. Elegí la última opción por económica y funcionalidad. Es decir, normalmente, las estaciones de autobuses y tren están en las zonas nuevas de las ciudades, por lo que necesitaras un petit taxi para llegar, que te costará sobre 10 dirhams (algo menos de 1 euro). Luego pagaras otros 20 o 25 dirhams por el bus o el tren, que te dejará en la zona nueva de la siguiente ciudad y tendrás que subir a otro petit taxi, otros 10 dirhams.

Con el grand taxi fui de medina a medina, por 22 dirhams. Ahorré tiempo y dinero.

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jueves, 26 de diciembre de 2013

Welcome to Fez


No tuve que dar ni dos pasos en la estación de autobuses de la compañía CTM en Fez y ya tenía a mi lado a un nuevo "amigo" deseoso de solucionarme mis "problemas" a cambio de dirhams. El manual de "acoso" al recién llegado dice que primero te den la bienvenida, luego te pregunten tu nacionalidad (sino respondes continúan diciendo países por inverosímiles que parezcan), te ofrezcan un taxi, quieran saber por tu alojamiento... La cortesía inicial de mi auto-impuesto "ángel de la guarda" se iba terminando por cada paso que iba dando a hacía la salida sin hacerle caso. El manual dice que si las primeras preguntas no logran el efecto deseado hay que pasar a los reproches, acusar al turista de ser descortés, censurar sus modales, mostrar cara de enfado. Alcancé la salida y el "buen" hombre se despidió de mi con un "SONOFFFTHEEEBITCHHH" que más que pronunciado fue escupido con despreció. "WELCOME TO FEZ!" pensé y empezó a sonar el rock en mi cabeza.

Bab Bou Jeloud
Bab Bou Jeloud, entrada principal a  la medina vieja de Fez, Fez El-Bali. Foto: Sergio Formoso

Idris I fundó Fez en el 789 y su hijo Idris II la convirtió capital de su estado en el 810. Pero la ciudad no dejó de ser un villorrio hasta que en el siglo IX recibió, primero, familias de Al-Ándalus y luego de Kairouane (actual Túnez) y se construyó  la mezquita Kairaouine, que alberga la universidad más antigua del mundo en funcionamiento. Según la Wikipedia, hoy viven casi dos millones de personas. Se divide en tres partes, la Nouvelle Ville (ciudad nueva), obra del protectorado francés, y las dos medinas, Fez El-Jdid (Nueva Fez), con más de 700 años de historia, y la joya que atrae a miles de turistas cada año, Fez El-Bali (supongo que significará ciudad vieja).

Fez - IV
Foto: Sergio Formoso

Oí a varios turistas asegurar que la medina de Fez tiene más de nueve mil calles y que es la más grande del mundo. La guía de Lonely Planet de Marruecos habla de una población de ciento cincuenta mil personas.

Fez - I
Foto: Sergio Formoso

No es que tuviese miedo a perderme en una medina con nueve mil calles, que soy un tío muy valiente, pero después de hacerlo por las medinas de Tánger y Chefchaouen reconozco que le tenía respeto al laberinto. La primera tarde la usé de tanteo. Recorrí las dos calles principales, Talaa Kebira (Gran Cuesta) y Talaa Seghira (Pequeña Cuesta), salí por la entrada principal, Bab Bou Jeloud (la puerta azul), volví a entrar, respiré más tranquilo y me fui a dormir.

La mañana del segundo día me lancé sin miramientos a la descubrir la medina  La idea era hacerlo sin rumbo, descubrir lo que el destino quisiese y si me dejaba algo por ver no me importaba. Me perdí, bien perdido, aunque intentaba no hacerlo, a veces conectaba el GPS del móvil para tener una referencia de donde estaba y no dejaba de sorprenderme al descubrir que estaba en un punto completamente distinto del supuesto. Ni que decir tiene que el GPS no te ayudará a salir del ese laberinto. Después de dar vueltas y más vueltas desgraciadamente acababa por encontrarme, y tengo que decir, que una sensación de tristeza infantil me inundaba el alma.

Fez - II
Foto: Sergio Formoso

Aunque suene a tópico, caminar por Fez El-Bali es retroceder varios siglos. En sus calles, burros, mulas y personas siguen siendo el principal medio de transporte para las mercancías. Hay artesanos de todo tipo; costureros, carpinteros, herreros, zapateros, afiladores, etc. Algunos trabajan, aparentemente, en condiciones infrahumanas como los famosos curtidores de Chaouwara.

Fez - III
Curtidurías de Chaouwara. Foto: Sergio Formoso

Me dijeron que encontrar las curtidurías de Chaouwara era fácil, básicamente porque apestan, también porqué muchos "amigos" te trataran de llevar a alguna de las terrazas de las tiendas para llevarse una propina. Pero en mi vuelta sin rumbo por la medina no daba con ellas. Me sentí como si me hubiese tocado la lotería cuando al doblar una calle entré en una plaza y las descubrí. No tardaron en captarme para subir a echar unos unas fotos desde una terraza. Primero me dijeron que era gratis, luego que me costaría 20 dirhams, arriba pensaban cobrarme 20 euros. Tiré dos fotos y aprovechando que un grupo de turistas salía me camuflé entre ellos con las intención de no dar un dirham, lo que en España llamamos hacer un "sinpa", pero a mitad de camino de la salida me abandonaron y en la puerta el que me pidió 20 dirhams me interceptó. Rápidamente saqué de mi bolsillo 10 dirhams que me había preparado y huí.

Reconozco que el lugar es visualmente espectacular, pero no era buena hora para hacer fotos. Además la situación no me terminaba de gustar. No sé lo que cobrará esa gente por estar metidos en productos químicos hasta la cintura, espero que mucho, aunque supongo que no, de todas formas, hacer de un estilo de trabajo insano y propio de otras épocas un atractivo turístico me parece un poco delirante. Pensé en volver al día siguiente. No lo hice.

Disfruté más en la Plaza Seffarine, donde los trabajadores del latón regalan a diario un concierto mientras trabajan. Siguiente vídeo.


En la medina de Fez hay millones de cosas para ver de las que me dejé la mayoría, bien porque no las encontré o porque, como las mezquitas, están prohibidas a los no musulmanes. Por la  Madraza El-Attarine, siguiente foto, pasé varias veces y al final entré.

Fez - Madraza el-Attarine
Madraza El-Attarine. Foto: Sergio Formoso

El tercer día seguí caminado sin rumbo, bueno miento, reconozco que a veces seguía los carteles de los itinerarios oficiales durante un rato, pero al final volvía a tentarme un callejón y a perderme. Antes de comer, en una calle del itinerario azul, un vendedor de alfombras llamó mi atención haciéndome la pelota con mi gran cámara de fotos. No hay nada que más nos gusté a los fotógrafos que alguien que aprecié nuestro equipo. Como llevaba un buen rato solo, me apetecía charlar. Me sacó un montón de alfombras, me explicó la filosofía de cada una y las facilidades de pago y envío. Me mantuve firme y no compré nada, pero me convenció para que su "hermano" me llevase a una tienda de aceite de argán donde una mujer me dio otra charla. Seguí sin comprar nada aunque estuve tentado.

Con más de mil años de historia la medina de Fez no se encuentra en un buen estado de conservación. Hay zonas, entorno al río que la cruza, que parecen un escenario de guerra, algunas de sus fuentes, antaño orgullo de la ciudad, ahora están abandonadas y por muchas calles se ven estructuras de madera que sujetan edificios. Todo esto tiene su encanto.

Fez - V
Foto: Sergio Formoso

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Foto: Sergio Formoso

Aquellos días que pasé en Fez, comí bastante comida callejera. La medina esta repleta de puestecillos y de gente vendiendo sus productos caseros. El primer día cené un bocadillo de garbanzos con picante. Sabroso. No comí bishara, crema de legumbres típica del norte. Para otro viaje no me la pienso perder.

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Bocadillo de garbanzos picante.
Foto: Sergio Formoso

UN CONSEJO Yo no soy amigo de ir con guía a ninguna parte, pero reconozco que en el laberinto de la medina de Fez puede ser una buena idea pasar un día con uno, sobre todo, si eres de los que tiene pánico a los callejones estrechos y sin salida.

ALOJAMIENTO Me alojé en el Hostel Dar Rahba, por 130 dirhams la noche, habitación para cuatro con baño dentro.

Lo mejor de este alojamiento es que es bastante fácil de encontrar, entre la plaza Batha y Bab Bou Jeloud (principal entrada a la medina vieja), y tiene unas condiciones de limpieza e instalaciones bastante buenas. Sin embargo el precio me parece excesivo para Marruecos, fue, quitando los hoteles en los que estuve en Tánger, el más caro de todo el viaje.

En tema de alojamiento mi recomendación, si es la primera visita, es buscar un sitio fácil de encontrar como el Dar Rahba. Entorno a Bab Bou Jeloud también se encuentran alojamientos económicos y de fácil acceso.

EL MOMENTO Pregunté al staff del Dar Rahba por un buen lugar para hacer una foto panorámica de Fez El-Bali. Me recomendaron coger un petit taxi hasta el Hotel Merinies. Cuando llegué atardecía y las mezquitas de Fez comenzaron a llamar a la oración, fue impresionante. Con el móvil grabé un vídeo que no hace justicia al momento pero da una idea.


La medina de Fez
Fez El-Bali. Foto: Sergio Formoso
Fez - VI
Fez El-Bali. Foto: Sergio Formoso

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